El tercer sutra es el siguiente: 

Incluso recordando la unión, sin el abrazo, sucede la transformación. 


Cuando se trate de tu propia experiencia, el amante no es necesario. Puedes, simplemente, recordar el acto y entrar en él, pero primero tendrás que sentirlo. Si conoces la sensación, pue- des entrar en el acto sin tu amante. Es un poco dificultoso, pero sucede. Y a menos que esto ocurra, serás dependiente —se crea una dependencia—; ésta se debe a varios motivos.

Si lo has sentido, si has conocido el instante en el cual tú no estabas —eras solamente una vibración que te volvió uno, que creó un círculo con tu amante—, en ese instante no hay amante. Sólo estás tú; y para tu amante tú no estás. Solamente él es, solamente ella es.

Al estar esa unidad centrada dentro de ti, el amante ya no está. A las mujeres les resulta más fácil sentirlo porque siempre hacen el amor con los ojos cerrados.

Al utilizar esta técnica, es conveniente cerrar los ojos; entonces, solamente la sensación de un círculo, una sensación interior de unidad, permanece. Recuérdalo: cierra los ojos, recuéstate, como si estuvieras con tu amante; simplemente recuérdalo y empieza a sentirlo.

Tu cuerpo empezará a vibrar. Permítetelo. Olvídate completamente de que el otro o la otra no está presente; muévete como si estuviera. Sólo al principio es «como si». Una vez conoces la sensación, deja de ser «como si»; entonces el otro está ahí. Muévete como si estuvieras en el acto amoroso. Haz lo que harías con tu amante: grita, muévete, vibra. En seguida se creará el círculo; y ese círculo es milagroso. Pronto sentirás que se crea. Y en ese momento no se crea con un hombre o con una mujer: si eres un hombre, todo el universo se ha convertido en una mujer; si eres una mujer, todo el universo se ha convertido en un hombre. Estás en profunda comunión con la propia existencia; y la puerta, el otro, la otra, ya no está ahí.

El otro es simplemente una puerta. Cuando haces el amor con una mujer, estás haciendo el amor con la propia existencia. La mujer es solamente una puerta, el hombre es sólo una puerta. El otro es solamente una puerta al todo. Pero tienes tanta prisa que nunca lo sientes. Si permaneces en comunión, en un pro fundo abrazo durante horas, olvidarás al otro y el otro se volverá una extensión del todo.

Una vez que lo hayas percibido, puedes utilizar esta técnica solo, sola. Y cuando la puedas usar solo, te dará una nueva libertad —libertad del otro. Experimentarás cómo toda la existencia se vuelve el otro —tu amado, tu amada. Entonces podrás utilizar esta técnica continuamente, y podrás permanecer en constante comunión con la existencia.

“El otro es simplemente una puerta. Cuando haces el amor con una mujer, estás haciendo el amor con la propia existencia. La mujer es solamente una puerta, el hombre es sólo una puerta. El otro es solamente una puerta al todo.”

Y también podrás experimentarlo en otras dimensiones. Podrás sentirlo en un paseo matinal. Estarás en comunión con el aire, con el amanecer, con el cielo, con los árboles. De noche, mirando maravillado las estrellas, podrás sentirlo; o mirando la luna. Cuando hayas conocido como sucede, podrás estar en el acto sexual con todo el universo.

Incluso recordando la unión… sucede la transformación 

Te transformará, serás una persona nueva.

El Tantra utiliza el sexo como vehículo. Es una energía; puede ser utilizada como vehículo. Puede transformarte y puede llevarte a estados de transcendencia.

Pero de la forma que utilizamos el sexo nos parece difícil, porque lo estamos haciendo de una forma muy equivocada; y esa forma no es natural. Los animales son mejores que nosotros; lo utilizan de forma natural. Nuestro comportamiento es perverso. La constante insistencia de que el sexo es pecado ha creado en tu mente una profunda barrera; nunca te permites soltarte totalmente. Siempre hay algo que permanece distanciado, censurando. Incluso la nueva generación dice que no está reprimida, obsesionada, que para ella el sexo no es un tabú, pero no puedes liberarte de tu inconsciente tan fácilmente; se ha forjado durante siglos y todo el pasado de la humanidad está ahí. Por eso, conscientemente no lo condenas como pecado, pero el in- consciente está ahí condenándolo constantemente. Nunca eres total en ello. Siempre queda algo al margen. Esa parte que permanece distanciada crea la división.

“Y esta sensación de unidad puede entonces desligarse del amante y puede usarse con todo el universo. Puedes hacer el amor con un árbol, con la luna, ¡con cualquier cosa!”

El Tantra dice: adéntrate en ello totalmente. Simplemente olvídate de ti, de tu civilización, de tu religión, de tu cultura, de tu ideología. ¡Olvídalo todo! Simplemente adéntrate; adéntrate en ello totalmente. No dejes nada al margen. Adéntrate sin mente. Sólo entonces sucederá: percibirás que te has vuelto uno con alguien. Y esta sensación de unidad puede entonces desligarse del amante y puede usarse con todo el universo. Puedes hacer el amor con un árbol, con la luna, ¡con cualquier cosa! Una vez conoces cómo crear ese círculo, puede crearse con todo; incluso sin nada.

Puedes crear ese círculo dentro de ti, porque el hombre es hombre y mujer, y la mujer es mujer y hombre. Eres ambos, porque has sido creado por un hombre y una mujer, la mitad de ti es el otro. Puedes olvidarte de todo completamente, y el círculo puede crearse dentro de ti; una vez creado —tu masculinidad fundiéndose con tu feminidad, la mujer interior fundiéndose con el hombre interior— estás abrazado contigo mismo.

“No condenes nada: utilízalo. No estés en contra de algo; busca la forma de aprovecharlo y transformarlo. El Tantra es una profunda aceptación, una aceptación total de la vida.”

No condenes nada: utilízalo. No estés en contra de algo; busca la forma de aprovecharlo y transformarlo. El Tantra es una profunda aceptación, una aceptación total de la vida. Una visión única, en todo el mundo, de todos los tiempos…; el Tantra es único. Dice: no desperdicies nada, no estés en contra de nada, no crees ningún conflicto, porque en conflicto serás destructivo contigo mismo.

Volviéndote uno con el río, sintiéndote uno con el río, sé consciente, y sucederá la transformación —hay transformación. La transformación no sucede a través del conflicto, sino a través de la consciencia.

Estas técnicas son científicas; el sexo se convertirá en algo muy distinto a lo que conoces. No será un desahogo temporal ni una descarga de energía; no tendrá un final, se volverá un círculo meditativo.

Osho.

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