Nos empeñamos en señalar y marcar las diferencias entre hombres y mujeres.
Llevamos muchos años reivindicando la igualdad.

Esta igualdad en muchos casos está malinterpretada y genera aún más diferencias, cuando al fondo nuestra alma, que es la que tendríamos que cultivar, no tiene sexo.

Nuestra alma, la esencia de nuestro ser, siempre es perfecta y es energía, masculina y femenina integradas. Todos los seres somos una mezcla de estas dos fuerzas.

El universo se mantiene por dos fuerzas en constante atracción. La física habla de que hay dos polos, positivo y negativo. El taoísmo del yin y el yang. El hinduismo del Shiva y el Shakti. Y en la naturaleza siempre hay una fuerza que emite y otra que recibe.

El tantra habla de energía femenina y masculina y dice que cada ser, hombre o mujer, está formado por las dos y que es importante fomentar que ambas trabajen juntas en nuestro interior.

La masculina tiene que ver con la decisión, con lo racional, el sentido de la realidad, lo práctico, la capacidad de poner límites…y la femenina con la capacidad de amar, la sensibilidad, las emociones, la intuición, la ternura, las comprensión y la capacidad de perdonar.

Si los hombres trabajan su lado femenino, serán más sensibles y emotivos y muy probablemente, parejas más emocionales y sensitivas y padres más amorosos.

Si las mujeres trabajan su lado masculino serán más valientes, fuertes e independientes.

Pero volviendo a nuestro ser individual, es muy importante que acojamos estas dos energías en nuestro interior, las desarrollemos y disfrutemos de los beneficios que ambas nos ofrecen como una sola.

Este sería el más sagrado comienzo de la igualdad. Porque todos somos, simplemente, UNA sola energía universal.

Sonia Arias

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