En un mundo sano, donde todo el mundo viva su individualidad, su vida, auténticamente, sin imitar a los demás, viviendo de acuerdo consigo mismos, el Yoga y el Tantra, ambos, tienen cabida. De uno aprenderás la profunda sensibilidad que trasciende; del otro, llegar al punto en que todos los deseos son fútiles y desaparecen. El Yoga puede conducirte a ello, pero para mí, te guiará en el mismo mundo en que el Tantra pueda guiarte—recuérdalo.

Hay dos tipos de personas: una básicamente masculina y otra básicamente femenina, no biológicamente hablando sino psicológicamente.

Hay dos tipos de personas: una básicamente masculina y otra básicamente femenina, no biológicamente hablando sino psicológicamente. Para las personas psicológicamente masculinas –agresivas, violentas, extrovertidas—el Yoga es su camino. Para las que son básicamente femeninas—receptivas, pasivas, no violentas—su camino es el Tantra.

Toma nota: para el Tantra, la madre, Kali, Tara y otras devis bhairavis, son importantes; en el Yoga nunca oirás mencionar ninguna deidad femenina. El Tantra tiene deidades femeninas, el Yoga dioses masculinos. El Yoga es energía moviéndose hacia afuera, el Tantra es energía moviéndose hacia adentro. En términos psicológicos modernos, el Yoga es extrovertido y el Tantra introvertido. Así que dependerá de tu personalidad: si tienes una personalidad introvertida, la lucha no es para ti; si por el contrario es extrovertida, la lucha es para ti.

Osho.

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