El Tantra no es un concepto moral. No es ni moral ni inmoral: es amoral. Es una ciencia; y ésta no es ni lo uno ni lo otro. Tu moralidad, tus conceptos acerca del comportamiento moral, son irrelevantes para el Tantra; no le atañe el cómo deberías comportarte. Se centra en lo que es, en lo que eres. Esta distinción hay que entenderla bien.

A la moral le atañen los ideales —cómo deberías ser, qué deberías ser. Por eso, la moral es básicamente una condena. Nunca eres el ideal, y por tanto eres censurado; toda moral crea culpa. Nunca puedes llegar a ser el ideal; siempre estás rezagado. El intervalo permanecerá siempre porque el ideal es imposible. Y con la moral de por medio todavía lo es más. El ideal está allí, en el futuro, y tú estás aquí —eres lo que eres— y no dejas de compararte. Nunca eres el hombre perfecto; siempre te falta algo. Sientes remordimientos, te censuras a ti mismo.

El Tantra está en contra de la condena porque ninguna condena puede transformarte. La censura sólo puede crear hipocresía, por eso pretendes mostrar lo que no eres. La hipocresía significa que eres el hombre real, no el ideal, pero pretendes mostrar que eres el hombre ideal. Estás desdoblado, tienes una cara falsa, se ha creado un hombre irreal. El Tantra es básica- mente la búsqueda del hombre real, no le interesa el irreal. 

“El Tantra no es un concepto moral. No es ni moral ni inmoral: es amoral. Es una ciencia; y ésta no es ni lo uno ni lo otro. Tu moralidad, tus conceptos acerca del comportamiento moral, son irrelevantes para el Tantra.”

Toda moral crea, necesariamente, hipocresía. Ésta persistirá mientras exista la moral. Es una parte de ella: la sombra. Es paradójico que los moralistas sean los que más condenan la hipocresía, cuando ellos son los que la crean; y ésta no puede desaparecer de la tierra a menos que desaparezca la moral. Ambas coexisten juntas; son dos caras de la misma moneda. La moral te da el ideal, porque no eres el ideal. Empiezas a sentir que algo en ti es erróneo, pero ese error es natural. Se te ha dado así, has nacido con ello, y no puedes cambiarlo inmediatamente. Puedes transformarlo; pero no es tan fácil. Puedes reprimirlo; eso sí es fácil. Por tanto, puedes hacer dos cosas: crear un rostro falso; pretender algo que no eres. Eso te salva. Puedes moverte en la sociedad de forma fácil y adecuada. Interiormente has suprimido lo real, porque lo irreal puede imponerse sólo si lo real se suprime. Así que tu realidad se hunde en el inconsciente y lo irreal se vuelve lo consciente. Tu parte irreal se vuelve predominante mientras lo real retrocede. Estás dividido, y cuanto más tratas de ser lo que no eres, más grande es la separación.

El niño nace uno, un todo. Por eso todos los niños son tan hermosos; su belleza se debe a su totalidad. No tiene separación, no está dividido, fragmentado ni desdoblado; es uno. No tiene una parte real y otra irreal. Es simplemente real, auténtico. No puedes decir que el niño es inmoral; no es moral ni inmoral. No sabe que hay algo moral y algo inmoral. En el momento que lo sabe, empieza el desdoblamiento. Entonces se empieza a comportar de forma irreal, porque ser real se vuelve cada día más difícil.

Ocurre por necesidad —recuérdalo—, porque la familia tiene que controlar, los padres tienen que regular. El niño tiene que civilizarse, educarse, adoptar buenas formas; de otro modo sería imposible para el niño moverse en la sociedad. Se hace necesario decirle: «Haz esto; no hagas aquello». Y cuando le decimos: «Haz esto», la realidad del niño puede no estar lista para hacerlo. Puede no ser real y no tener ningún deseo de hacerlo. Y cuando le decimos: «No hagas esto o no hagas aquello», puede no gustarle a la naturaleza del niño.

“El niño nace uno, un todo. Por eso todos los niños son tan hermosos; su belleza se debe a su totalidad. No tiene separación, no está dividido, fragmentado ni desdoblado; es uno.”

Censuramos lo real e imponemos lo irreal, porque esto será útil y conveniente en la sociedad irreal, donde todo el mundo es falso; entonces lo real no será conveniente. Un muchacho real tendrá muchas dificultades con la sociedad, porque toda la sociedad es irreal. Es un círculo vicioso: nacemos en una sociedad, y hasta el día de hoy, no ha existido en la tierra una sola sociedad real. ¡Es un círculo vicioso! Un niño nace en una sociedad, y ésta tiene sus propias reglas, sus regulaciones, sus formas de comportamiento, su moral… el niño tiene que aprenderlas.

Cuando crezca se volverá falso. Entonces tendrá hijos, y los ayudará a ser falsos, y así sucesivamente. ¿Qué podemos hacer? No podemos cambiar la sociedad. Y si intentamos hacerlo, ya no estaremos aquí el día que la sociedad haya cambiado. Necesitaríamos una eternidad. ¿Qué podemos hacer?

El individuo puede llegar a ser consciente de su desdoblamiento básico: que lo real ha sido suprimido y lo irreal ha sido impuesto. Es penoso, triste, doloroso. No puedes obtener ninguna satisfacción por medio de lo irreal, porque de ese modo solamente es posible obtener satisfacciones irreales; es natural. Solamente lo real puede aportar satisfacciones reales. A través de lo real puedes llegar a la realidad; a la verdad. A través de lo irreal puedes tener alucinaciones, ilusiones, sueños; y a través de ellos puedes engañarte, pero nunca podrás estar satisfecho.

“Solamente lo real puede aportar satisfacciones reales. A través de lo real puedes llegar a la realidad; a la verdad. A través de lo irreal puedes tener alucinaciones, ilusiones, sueños; y a través de ellos puedes engañarte, pero nunca podrás estar satisfecho.”

Por ejemplo, si estás durmiendo y tienes sed, puedes soñar que bebes agua; es conveniente, te ayudará a que sigas durmiendo. Si no sueñas que estás bebiendo agua, se interrumpirá tu descanso. La sed es real, perturbará tu descanso. El sueño te ayuda; te hace sentir que estás bebiendo agua. Pero el agua es falsa. Engaña a tu sed; la sed no desaparece. Tal vez continúes durmiendo, pero la sed está ahí, suprimida.

Esto es. lo que está sucediendo, y no solamente en nuestro dormir: sucede en todas las dimensiones de nuestra vida. Estás buscando cosas a través de tu personalidad irreal, que no está ahí, es solamente una fachada. Si no las consigues, sufres; y si las consigues, también. Si no las consigues sufres menos —recuérdalo. Si las consigues sufrirás más, y más profundamente.

Debido a esta personalidad irreal, lo que quiera que pruebes, lo que quiera que hagas, lo que quiera que busques, se vuelve irreal. El Tantra dice que la verdad puede sucederte solamente si pones de nuevo los pies en la tierra. Pero para asentarte en lo real, tienes que ser muy valiente contigo mismo, porque lo irreal es lo adecuado y ha sido fomentado de muchas formas, y el condicionamento de tu mente es tal que te asustarás de lo real.

“El Tantra dice que la verdad puede sucederte solamente si pones de nuevo los pies en la tierra. Pero para asentarte en lo real, tienes que ser muy valiente contigo mismo.”

La personalidad irreal siempre está en contra del gozo, en contra de ti: no debes gozar. Tienes que sacrificar cosas —sacrificarte, sacrificarte por los demás. Parece noble, porque nos lo han inculcado: «Sacrifícate por los demás —eso es altruismo. No disfrutes —es egoísta». Y en el instante que alguien dice: «Esto es egoísta», se convierte en un pecado.

Pero el enfoque del Tantra es distinto: te dice que si no gozas de ti mismo, no puedes ayudar a que los demás gocen. A menos que estés satisfecho, contento contigo mismo, no puedes servir a los demás, no puedes ayudarles a ser felices. A menos que estés desbordado por tu propia felicidad, eres un peligro para la sociedad, porque la persona que siempre se está sacrificando se vuelve sádica. Si tu madre te repite una y otra vez: «He sacrificado mi vida por ti», te mortificará. Si el marido le reprocha a la mujer: «Me estoy sacrificando por ti», la mortificará. El sacrificio es sólo una estratagema para torturar a los demás.

Por eso, el que siempre se está sacrificando por los demás, es peligroso, es un peligro en potencia. Guárdate de ellos, y no te sacrifiques. La propia palabra es fea. Goza de ti mismo, de ti misma, cólmate de felicidad, y cuando estés desbordado de tu propia felicidad, esa felicidad repercutirá en los demás; pero no será un sacrificio. Nadie estará en deuda contigo, nadie tendrá que agradecértelo. Al contrario, tú les estarás agradecido por haber participado de tu felicidad. Las palabras «sacrificio», «deber» y «servicio» son feas, son violentas.

“Goza de ti mismo, de ti misma, cólmate de felicidad, y cuando estés desbordado de tu propia felicidad, esa felicidad repercutirá en los demás; pero no será un sacrificio.”

El Tantra dice: a menos que estés lleno de luz, ¿cómo puedes ayudar a que los demás se iluminen? Sé egoísta —sólo entonces podrás ser altruista; de otro modo el propio concepto es un disparate. Sé feliz —sólo entonces podrás ayudar a los demás a ser felices. Si estás triste, descontento, amargado, serás violento con los demás y les crearás amarguras.

¿Qué hay de malo en ser feliz? Si hay algo malo siempre está en tu infelicidad, porque la persona infeliz siempre crea infelicidad a su alrededor. ¡Sé feliz! Y el acto sexual, el amor, puede ser una de las formas más profundas para alcanzar la felicidad. 

Osho.

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