El quinto sutra dice: 

Al comer o al beber, vuélvete el sabor de la comida, satisfácete.


Comemos alimentos —no podemos vivir sin alimentamos—, pero lo hacemos inconscientemente, automáticamente, como robots. No sentimos el sabor; simplemente nos llenamos. Come despacio y percibe el sabor; solamente así podrás percibirlo. No tragues los alimentos sin saborearlos; paladéalos, sin prisas, y vuélvete el sabor. Cuando sientas un sabor dulce, vuélvete ese sabor; entonces podrá sentirlo todo tu cuerpo, no sólo la boca o la lengua. ¡Puede sentirlo todo el cuerpo! Un cierto sabor propagándose en ondas… Lo que quiera que comas, siente el sabor, conviértete en él.

El Tantra dice: no crees en ti ningún desdoblamiento; es hermoso saborear, ser sensible. Cuanto más sensible seas, más vivo estarás; y cuanto más vivo estés, más vida entrará en tu ser interior. Estarás más abierto.

El Tantra dice: no crees en ti ningún desdoblamiento; es hermoso saborear, ser sensible. Cuanto más sensible seas, más vivo estarás; y cuanto más vivo estés, más vida entrará en tu ser interior. Estarás más abierto.

Puedes comer sin saborear; no es difícil. Puedes tocar a alguien sin sentirlo; no es difícil. Ya lo estamos haciendo. Le das la mano a alguien sin sentir… porque para tocarlo, tienes que estar en la mano, tienes que sentir con la mano; volverte tus dedos y tu palma, como si tú, tu alma, hubiera entrado en la mano. Sólo entonces puedes tocar. Puedes alargarle la mano a alguien, poner la suya entre la tuya, y retirarla; parece que tocas, pero no tocas.

¡No tocamos! Tenemos miedo de tocar porque el tocar ha adquirido connotaciones sexuales. Puedes estar entre una multitud, en un tren, en un compartimento, tocando a muchas perso- nas, pero ni las estás tocando ni te tocan. Los cuerpos están en contacto, pero tú permaneces distante. Y puedes sentir la diferencia: si tocas realmente a alguien, se ofenderá. Tu cuerpo puede tocar, pero tú no debes estar dentro de ese cuerpo. Debes permanecer distante, como si no estuvieras en él, como si sólo fuera el contacto de un cuerpo muerto.

Esta insensibilidad es negativa porque te estás defendiendo de la vida… Le tenemos miedo a la muerte estando muertos. No hay necesidad de tenerle miedo, porque nadie va a morir: ¡ya estás muerto! Y por eso tenemos miedo: porque no hemos vivido; nos hemos perdido la vida, y la muerte se acerca.

Una persona que está viva no tendrá miedo a la muerte — ¡está viviendo! Cuando vives realmente, no existe ese miedo; puedes incluso vivirla. Cuando la muerte se acerque, serás tan sensible a ella que la gozarás; será una gran experiencia. Si estás vivo puedes vivir incluso la muerte, y entonces deja de serlo. Si puedes hacer esto, si puedes ser sensible a la muerte de tu cuerpo, y te retiras al centro y te disuelves; si puedes vivir incluso esta experiencia, te vuelves inmortal. 

Al comer o al beber, vuélvete el sabor de la comida, satisfácete…

Satisfácete con el sabor. Bebiendo agua, siente su frescura. Cierra los ojos, bebe despacio, saboréala. Siente su frescura, siente que te vuelves la frescura, porque ésta se transfiere del agua a ti. Se convierte en parte de tu cuerpo. Tu boca la está tocando, tu lengua la está tocando, y su frescura se transfiere. Deja que eso le ocurra a todo tu cuerpo. Permite que las ondas se expandan por todo tu cuerpo. De esta forma podrá crecer tu sensibilidad, te reavivarás, te colmarás.

“El Tantra dice: vive, reavívate, porque la vida es Dios. No hay ningún otro dios que no sea la vida. Reavívate y serás más divino. Vive totalmente y la muerte no existirá para ti.”

Estamos frustrados, nos sentimos vacíos, y decimos que la vida no tiene sentido; pero nosotros somos la causa de que no tenga sentido. No la estamos colmando, y no dejamos que nada la colme. Tenemos una coraza a nuestro alrededor, una arma- dura de defensa; tenemos miedo de ser vulnerables, y por eso nos defendemos contra todo. Entonces nos volvemos una tumba, algo muerto.

El Tantra dice: vive, reavívate, porque la vida es Dios. No hay ningún otro dios que no sea la vida. Reavívate y serás más divino. Vive totalmente y la muerte no existirá para ti. 

Osho.

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